LETRAS ARGENTINAS, LETRAS GALLEGAS — Librería Abrente Ir ao contido

LETRAS ARGENTINAS, LETRAS GALLEGAS

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SKU WP4549
Relación entre creadores literarios argentinos y gallegos. La recitadora porteña Mony Hermelo, en Buenos Aires y Montevideo, a la poesía de García Lorca. Se traza la biografía del poeta porteño Eduardo Jorge Bosco, y en el tercero, el poeta Francisco Luis Bernárdez (de raíces gallegas),en 1954, escribe una página antológica (“El idioma prohibido”) denunciaba la represión de la lengua gallega

Alrededor de Mony Hermelo, hay una constelación de artistas, poetas y letraheridos que la dibujan, la pintan, la aplauden, le escriben cartas… Alguno se enamoró de aquella musa, casada con el ensayista político de izquierdas Norberto (Argentino) Frontini, hombre muy pre- sente en la vida del artista y escritor Luís Seoane (1910-1979) cuando este llega, exiliado, a Buenos Aires. En 1937, Mony Hermelo, Frontini y Seoane organizan un recital de homenaje a García Lorca (“el poeta mártir”), que fue, también, un ho- menaje a la Segunda República española. Otra mujer coprotagoniza el segundo episodio de este libro. Se trata de Pepita Sabor, que así llaman, en los círculos eruditos de Buenos Aires, a Josefa Emilia Sabor (1916-2012), quien llegaría a ser, en la Universidad de Buenos Aires, profesora de Biblioteconomía. Ella y el poeta argentino Eduardo Jorge Bosco (1913-1943) se conocieron, de estudiantes, en la Univer- sidad de Buenos Aires, y no tardaron en enamorarse, tanto, por parte de él, que aprendió gallego, el idioma de la familia paterna de su musa, y en esa lengua escribió siete canciones de notable excelencia literaria. El tercer trabajo de este volumen se centra en el poeta argentino (de raíces gallegas) Francisco Luis Bernárdez(1900-1978), que en idioma gallego publicó sus tres primeros poemas. Se reproduce en este estudio un artículo suyo, titulado “El idioma prohibido”, que publicó en mayo de 1954. Bernárdez, con este encomiable gesto cívico, denunció la persecución del idioma gallego cuando en Galicia ningún escritor podía hacerlo salvo por vías clandestinas.