Teatro venatorio y coquinario gallego

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Tiene usted entre sus manos el más hermoso libro de “gastrosofía” gallega jamás escrito, entendiendo por “gastrosofía”, la filosofía y esencia de la gastronomía en su estado más puro. Una obra que vió la luz por primera y única vez en 1958, en Ediciones Monterrey de Vigo, en una serie destinada a bibliófilos, limitada a 540 ejemplares.

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Texto del editor:
Tiene usted entre sus manos el más hermoso libro de “gastrosofía” gallega jamás escrito, entendiendo por “gastrosofía”, la filosofía y esencia de la gastronomía en su estado más puro. Una obra que vió la luz por primera y única vez en 1958, en Ediciones Monterrey de Vigo, en una serie destinada a bibliófilos, limitada a 540 ejemplares, que más tarde se vulgarizó, aunque amputada, en la colección Austral.
Volvemos a tenerla hoy en toda su grandeza: incluye las once xilografías que en madera de boj, al viejo uso de la tradición gallega, hizo el maestro grabador catalán E.C. Ricart, recupera el sutil “Epílogo galeato” de Emilio Álvarez Blázquez.
El libro, está dividido en tres partes: la primera es un tratado cinegético salido de la pluma de Castroviejo que se confiesa cazador de corazón y de herencia. En el texto van apareciendo uno a uno los diversos modos de cazar que varían con cada una de las ansiadas piezas, comestibles o no.
La segunda parte escrita por Álvaro Cunqueiro comienza con una especie de epístola a los cazadores a cargo de un “caballero del verde gabán” y sigue con un recorrido culto y culinario, salpicado de anécdotas reales o inventadas.
El tercer pie lo puso Emilio Álvarez Blázquez con el “Epílogo galeato”, un texto lírico y delicioso. Este texto que se suprimió en la edición de Espasa, reaparece en el libro que hoy tiene usted en las manos, reproducción de uno de aquellos cuarenta qen los que el grabador catalán E.C. Ricart coloreó a mano sus grabados.

Sobre el autor:
Álvaro Cunqueiro Mora (Mondoñedo, Lugo, 1911 – Vigo, 1981) fue uno de los escritores más grandes de nuestro siglo, su pluma es de las más personales y eruditas, tanto en castellano como en gallego. Durante muchos años dirigió El Faro de Vigo y colaboró toda su vida, con artículos de toda índole, en varias revistas españolas. Al fallecer dejó tras de sí novelas, por las que recibió el Premio Nacional de la Crítica en 1959 y el Premio Nadal en 1968, así como ensayos gastronómicos y una infinidad de crónicas sobre todo aquello con lo que alimentaba cada día su insaciable curiosidad.

Peso 0.999 kg