EL HOMBRE DE CHAJNANTOR

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A través del cable los impulsos eléctricos se abrían camino, alcanzaron el extremo opuesto y fueron interpretados en un instante. La representación estaba completa. El procesador cuántico trabajaba ya a toda su capacidad. Más de tres exaflops de velocidad de cómputo que descifraban todas las posibilidades, todas las interacciones posibles y lógicas que se ramificaban del último pensamiento Feyn Garin.

Hay existencias

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De las señales y los estímulos químicos que había mandado su cuerpo un instante antes de que el líquido azul hiciera su trabajo, se había formado una imagen que evolucionaba en tiempo real, un alma nueva. La máquina abrió sus ojos, estiró el cuello y probó el movimiento de cada uno de sus dedos, se sintió vivir. De pronto el cuerpo sobre la silla comenzó a convulsionar violentamente, el líquido azul mezclado con sangre se escurría del agujero en la parte trasera del cráneo. Todos en el quirófano observaban sorprendidos el fenómeno mientras los instrumentos de medición no emitían ninguna señal de vida. La máquina recién nacida se agitaba rompiendo sus ataduras.»

J. M. Vázquez

Nace en Caracas el 27 de Octubre de 1990. De raí- ces gallegas, cursa sus primeros estudios en Caracas. Cuando está a punto de estudiar una carrera en una prestigiosa universidad, sube a su moto y huye. Termina mudándose a Madrid con 18 años donde tuvo su primer contacto con la escritura en un taller impartido por el profesor Julián Herraiz en una librería llamada “La Tarde de Libros” en el barrio de Malasaña. Más tarde estudia Cine entre Vigo y Madrid donde se especializa en Guión de Cine y Televisión.Una vez diplomado, dedica tres años a la búsqueda activa de empleo: falla, se deprime, se cabrea y finalmente con veintidos años comienza a escribir su primera novela, “El hombre de Chajnantor”.

 

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